Cuidar tus velas de soja es clave para que se consuman parejas, perfumen más y duren más. Acá te dejamos todo lo que necesitás saber. Si todavía no tenés la tuya, mirá nuestras velas aromáticas de soja.
En el primer encendido, dejala prendida hasta que se derrita toda la capa superior, de borde a borde. La cera tiene "memoria": si la apagás antes, en los próximos usos solo se va a derretir el centro y se forma un pozo (el llamado efecto túnel).
Antes de cada uso, cortá la mecha a unos 5 mm (medio centímetro) de altura, con la vela apagada y fría. Una mecha más larga hace una llama más grande, que genera humo y hollín y consume la vela más rápido.
Ese negro es hollín. Las causas más comunes son una mecha demasiado larga o una corriente de aire que hace parpadear la llama. Para solucionarlo, apagala, dejala enfriar, limpiá el borde del frasco con un papel seco y cortá la mecha antes de volver a encenderla.
Recomendamos no dejarla encendida más de 4 horas seguidas. Después de ese tiempo la mecha se alarga, la llama crece y el recipiente se calienta de más.
Depende del tamaño de la vela y de cómo la uses: cuanto más cuidás el primer encendido y la mecha, más pareja se consume y más rinde. Las velas de soja se queman más lento que las de parafina, así que duran más con la misma cantidad de cera.
La cera de soja es de origen vegetal y biodegradable. Tiene una combustión más limpia y lenta que la parafina, por eso genera menos hollín y la vela rinde más. Nuestras velas son hechas a mano, con 100% cera de soja y esencias elaboradas por perfumistas en laboratorio.
¡No lo tires! Hacemos refill de velas, con nuestros envases o con los tuyos. Escribinos por WhatsApp y te contamos cómo. También podés lavarlo con agua caliente y reutilizarlo como maceta, portalápices o frasco decorativo.
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